BREVE HISTORIA DEL TURISMO

El futuro de la biodiversidad está en juego, principalmente por el incremento de la población humana y la demanda de recursos. Debido a que es imposible que el crecimiento poblacional se estabilice en los próximos 50 años, es necesario buscar estrategias que permitan encontrar un balance entre la conservación y las necesidades económicas de una población creciente.

El nuevo paradigma está en asignar una valoración a la biodiversidad para asegurar su conservación pero también es necesaria información científica proveída por una rama reciente de las ciencias biológicas llamada biología de la conservación y más que nada ética a largo plazo.  Una forma de valorar la biodiversidad es a través de su potencial de disfrute, que genera una actividad económica (hotelería, transporte, alojamiento y recreación) aprovechada por el Turismo.

Es sin embargo importante comprender la perspectiva histórica del turismo, la cual nos lleva a comprender que turismo no ha sido –ni es, en muchas de sus manifestaciones- una actividad sustentable y es aún vista con recelo por los conservacionistas. Para mitigar sus efectos negativos se hace necesarios esfuerzos de formación, capacitación y adecuados procesos de educación planificación para asegurar la conservación de especies y ecosistemas importantes.

El rápido crecimiento de la demanda internacional por turismo experimentado en la segunda mitad del siglo veinte ha dado lugar a preocupaciones éticas sobre cómo ha sido el uso ambiental en destinos usados por turismo, así como el uso de los recursos culturales. El impacto turismo sobre recursos naturales de culturales significa que su desarrollo induce cambios que pueden ser tanto positivos como negativos.

La respuesta de la sociedad sobre problemas ambientales comenzó a hacerse visible al final de los años 60, luego del primer derrame de petróleo a gran escala del Torrey Canyon en la costa sureste de Inglaterra, seguido de la crítica al uso de agroquímicos y la industrialización en la agricultura, denunciado en el libro Silent Spring de Rachel Carson en 1962. Este libro habría de tener una fuerte influencia del público respecto al uso de pesticidas. En 1972 se publicó The Limits of Growth: a Report from the Club of Rome, con predicciones negativas sobre el futuro al ritmo de crecimiento de aquella época y en 1979 ocurrió la catástrofe del reactor nuclear de Three Mile Island. Todos esos acontecimientos dejaron una marca importante en la sociedad, la cual empezó a considerar seriamente los impactos ambientales del crecimiento.